Reseña: No te preocupes, no irá lejos

9

Fotografía

8.0/10

Historia

10.0/10

Soundtrack

8.0/10

Dirección

9.0/10

Actuaciones

10.0/10

Desde que vi el cartel de la película por primera vez dije “necesito verla” y un par de semanas después de su estreno al fin pude ir y disfrutar de ella. Sí, saber que Joaquín Phoenix es el actor principal de “No te preocupes, no irá lejos” es ya una garantía, sin embargo, puedo decirles que detrás de la historia hay una enorme enseñanza que debería ser de dominio público.

John es un hombre alcohólico, el cual a causa de un accidente automovilístico queda cuadrapléjico y después de tocar fondo encuentra su refugio en el dibujo de caricaturas. Si se los cuento así puede sonar a cualquier otra película sosa pero, ¿qué hace que ésta sea especial? Con brincos en el guión y una forma particular de jugar con el tiempo, la historia es narrada de una forma no lineal, lo cual genera un mayor interés y motivo por el que no puedes permitirte una distracción si no las escenas se te van y lo mejor será que pongas mucha atención.

Las actuaciones de todo el elenco son interesantes, incluyendo a Jack Black quien tiene unas pequeñas apariciones durante toda la película pero que extrañamente es un parteaguas en la historia, por lo que su personaje se cuenta de una manera peculiar y se vuelve mucho más importante que algunos otros a quienes vemos en prácticamente todas las escenas. Pero retomando el tema de las actuaciones, Joaquín hace un trabajo extra sensorial. No es fácil imaginar la vida (y mucho menos el estado de ánimo) de una persona que no puede mover ningún músculo del cuerpo de los hombros hacia abajo y él lo retrata muy bien a lo largo de toda la historia, además la evolución de John es increíble. No quiero que parezca favoritismo pero, si en su actuación enamorado de un software (Her 2013) nos conmovió, imaginen ahora que su personaje está basado en hechos reales.

El guión, ¿qué hay de él? Podría decir que es, a medias, políticamente incorrecto. Está lleno de humor negro pero todos los chistes tienen un sustento. Después de que John te envuelve y vas conociendo su historia, te das cuenta de que ese es el tono correcto de contar una tragedia. Siempre es mejor reírse de uno mismo en lugar de victimizarse solo. Y podrían preguntarse, ¿cómo un cuadrapléjico puede reírse de sí mismo? Eso es precisamente lo que la película nos cuenta a través de las caricaturas que dibuja John, las cuales le hacen ganar el reconocimiento de todo un auditorio.

Y tal vez hasta ahora suena a una película de superación. Seguramente en más de una vez hemos visto un artículo de filosofía budista o de los secretos para ser feliz según los hinduistas. Imaginen esto pero trasladado al occidente, para ser específicos, en Estados Unidos. Quisiera hablarles de todo lo que esta película me movió, porque justamente un par de días antes de verla estaba leyendo una nota similar a las enseñanzas de este film. Agradecer, perdonar, actuar y disfrutar son algunas de las cosas que podemos aprender y retomar de esta película, porque es ahí en donde puedes encontrar La paz y tranquilidad contigo mismo. Sí, es hablar de cómo superar las adversidades por más difíciles e imposibles que parezcan, porque cuando estamos abiertos a ese tipo de situaciones, es cuando las mejores cosas comienzan a llegar.

Ya no quiero decirles más, lo mejor será que la vean y tomen un poco de esta filosofía de vida. Les aseguro que les gustará, o al menos les parecerá divertida y se van a reír. De verdad es una historia imperdible y que en cualquier momento de sus vidas les dará una lección.

7 cosas que nadie te ha dicho de Joaquín Phoenix

1 Comment

1 Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *