Psicomanía: y con eso ¿cómo te sientes?

Esta comedia negra existencialista, de psicodrama y psicoteatro, escrita y dirigida por Alan Blasco, conformada por tres protagonistas, César Aranza, como AndreaSofía Sojo como MarthaDaniel Chávez Camacho como el sacerdote “Checo”, cada uno con particularidades que hacen muy interesante esta pequeña terapia grupal.

Fotografía por Miguel Zamora

En un cuarto, con una alfombra, tres sillas, dos lámparas y tres personas, acomodados en media luna, comienzan, esperando al psiquiatra Bentley, el cual, por razones no esclarecidas, no se presenta, orillando a este trio a discutir si deben seguir esperando o iniciar por su cuenta la sesión, pero saber quién va a iniciar o dirigirla es el nudo central debido a las contrarias personalidades de todos.

Checo con una niñez interrumpida que sin alternativa le otorga su no deseada vocación; Martha quién tras un abrupto desenlace amoroso, se vuelve feminista un tanto irracional; y Andrea cuya familia tras un suceso trágico, se muestra poco comprensiva y termina negándolo por su manera de ser.

Durante el avance van desenmascarándose y mostrando su lado más real, pero a la vez nos relatan que los instó a ese lugar, concluyendo que, a pesar de sus obvias diferencias, sus problemas tenían una linde semejante.

Así pues, la lucha por la batuta es satirizada por la comicidad de llevar al extremo cada estereotipo de ellos, haciendo mofa por asuntos como el diezmo y otros aspectos propios de la vocación del sacerdote, insultando a diestra y siniestra por el patriarcado opresor, así como su lugar de la mujer en la cocina, y una acentuación mordaz en la masculinidad de Andrea.

Fotografía por Miguel Zamora

Nos relatan sus filias como: voyeurismo, fetiches y fijaciones, que los excitan, pero les apena admitir ya que la sociedad a pesar de aparentarlo no es tan abierta y los obliga a no realizar esos deseos al punto de reprimirlos.

Durante la sesión implementan varias técnicas terapéuticas, entre ellas: constelación familiar de Hellinger, ritual de enterramiento para dejar atrás el pasado, incineración de pensamientos, desprendimiento por medio de la escritura, terapia de shock, exteriorización de pensamientos, musicoterapia, desplazamiento de ira hacia un objeto. Consiguiendo así con esta irónica mezcla, liberar sus dolencias, traumas y apegos, para continuar así con sus vidas.

Fotografía por Miguel Zamora

Usando el origen catártico del teatro, para dar una especie de terapia grupal para los personajes/actores y espectadores, demostrándonos personajes con quienes se puede empatizar y que nos transmiten el requerimiento de sentirse bien, recordarnos que uno no esta solo y que es importante el desapego, es decir, avanzar, reírse de la vida y seguir con ella.

 

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