Sobre -Roma-, esta no es la opinión de un experto

“Me parece que entenderíamos la misoginia y la violencia contra las mujeres aún mejor si entendieramos el abuso de poder como un todo, en lugar de tratar a la violencia doméstica como algo separado de la violación, del asesinato, del acoso y la intimidación en casa, en el trabajo y en las calles. Al observar todo en conjunto, el patrón queda muy claro.”

-Los hombres me explican cosas- Rebecca Solnit

Estimada audiencia, resistí lo más posible a escribir una crítica de –Roma– de Alfonso Cuarón, pero ante la abrumadora cantidad de opiniones vertidas en las redes, imagino que mi opinión se podrá diluír sin hacer ningún daño.

Es una película nostálgica– escuché de un par, tal vez repitiendo las categóricas críticas publicadas en la red, en algunas de ellas me sorprendió que fueran expresadas por personas nacidas después de los años  noventa, acerca de esas opiniones arqueé las cejas: ¿qué van a saber, jóvenes, de lo que era sentarse en la sala, rodeando el televisor de bulbos, esperando un cuarto de hora a que se abriera la imagen? ¿Maniobraron alguna vez un Plymouth, un Chevy Nova o un Fairmont como con el que pegué en la pared de la cocina a los 18 años? ¿Asistieron al cine cuando la proyección atravesaba finos hilos de humo de  cigarros de los espectadores?

No aporta nada nuevo– también dijeron quienes con ojos entreabiertos soportaron el blanco y negro, indicador del profundo contraste, cabeceando o incluso cayendo en el sueño. Supongo que la historia de Cuarón les pareció muy poco divertida sin los artificios del presupuesto y escenas de acción, los sonidos de la ciudad se confundieron con lo cotidiano, ver en la pantalla algo tan normalizado no es para conmoverse.

Es una copia mal lograda– dijeron quienes más y mejor cine ven, comparándolo con Godard, Tarkovski, Rosellini, Fellini o (metiéndolo en el mismo canasto) Reygadas. A ellos les deseo que encuentren las películas que creen merecer, de exquisita vanguardia e inteligibles sólo para sus gustos de iniciados.

Lamento decepcionarles.

A mi me gustó:

Porque habla desde la tierna memoria.

Porque de entre todos los personajes que pudo, Cuarón escogió a la más vulnerable: mujer, joven, indígena, migrante en su propio país, desposeída, empleada de una jornada sin fin ni reconocimiento; para pulir una superficie donde el reflejo somos nosotros, aquí y ahora.

Quisiera poder hacer una crítica más profunda, pero solo puedo agregar que -Roma- me hizo cuestionar mis privilegios y el ejercicio de poder que ejerzo en las relaciones; Hombre-Mujer, Adulto-Joven-Niño, Rico-Pobre, Médico-Paciente, Humano-Animal (sí ¿notaron a los animales en la película?), Urbano-Rural, Extranjero-Nacional.

Si el arte no sirve para conmover hasta la más profunda raíz y para cuestionarnos, entonces ¿para qué sirve?

Si usted cree que sí, amable audiencia, se encontrará entonces con -Roma-.

Creed II ¿La pelea final?

No comments
Share:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *