The King of Comedy, un drama con “ligero” humor negro

Cuando se trata de directores cuya filmografía podría llamarse impecable, uno no puede evitar mencionar a Martin Scorsese. Llena de trabajos que cambiaron la industria del cine, y cuyas películas siguen siendo escuela para todos los directores y guionistas que buscan entrar a Hollywood, su trabajo es sin dudas una parada obligatoria para todos los que aman del cine. Sin embargo, ¿qué sucede cuando encuentras con un trabajo de él que es poco conocido? Por no decir que prácticamente desconocido a menos que activamente busques en su filmografía de más de 50 títulos. .

Es aquí donde entra The King of Comedy, cinta que filmó junto con Robert De Niro después de haber trabajado con él en Raging Bull dos años atrás. Esta película cuando salió fue sumamente criticada por parte de la audiencia, a pesar de recibir reseñas moderadamente positivas en cuanto salio. Sin embargo, ¿que fue lo que causó que esta película fuera tan mal recibida por parte del público en general? Y, quizá aún más importante, ¿porque está teniendo un resurgir en estos últimos años?

La película se enfoca en Rupert Pupkin (De Niro), un comediante que busca estar en lo más alto de la industria, y que espera convertirse en la nueva estrella dentro de la industria, sin embargo, su interminable obsesión con el presentador de televisión Jerry Langford (interpretado por Jerry Lewis) pone en riesgo no solamente su propia vida, si no la de muchos a su alrededor.

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Si tuviera que definir esta cinta en una sola palabra, sería surreal. Con un título como The King of Comedy es natural esperar una cinta que tendría mucha comedia, sin embargo, este no es el caso. Los momentos que hay que son graciosos se sienten como si fuera algo accidental, lo cual tiene sentido considerando el contexto en el que están sucediendo. Pero, el enfoque mayor que se le da a esta cinta es al drama, y a la inútil búsqueda por el éxito en el mundo actual.

Poder desarrollar estos temas es algo con lo que la película se toma mucho su tiempo, y esto en sí es tanto una ventaja como una desventaja. La forma en la cual Scorsese cuenta esta historia se siente sorprendentemente real, con las cosas subiendo de tono de una forma lenta y constante, y si bien esto ayuda a que todo se sienta mucho mas natural, hace que la película en general se sienta un tanto lenta. Sobretodo considerando que no dura ni dos horas.

Visualmente se siente como una evolución al estilo que había llevado a Scorsese a la fama mundial con Taxi Driver. Las calles se sienten sucias, pero llenas de vida; y el poder ver cómo la obsesión de Rupert por ser una celebridad destruye completamente su sentido de la realidad, dejándolo solo en ilusiones y fantasías que se sienten tanto enfermizas como lamentables.

Robert De Niro nuevamente logra traernos una actuación excelente, lo cual no es de sorprender considerando la talla del actor de quien estamos hablando. Es un sujeto que desde los primeros momentos, a pesar de verse normal, ya tienes el presentimiento que va a hacer algo verdaderamente horrible. Sentimiento que se confirma conforme avanza la historia.

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El mayor tema de la cinta es sobre la expectativa de lo que es la fama y todo lo que viene con ella en comparación con la cruda realidad de esta. Vemos a través de numerosas fantasías que es lo que Rupert espera conseguir cuando se vuelva famoso, comparado con lo que está viviendo Jerry Langford en su vida diaria, teniendo que lidiar con fanáticos enfermos y una vida bastante solitaria y triste.

Y es quizás este elemento la razón por la cual la película fracasó en ese momento e, irónicamente, la razón por la cual está teniendo un resurgir con las audiencias modernas. En palabras del propio De Niro: “El filme no fue bien recibido porque dio un aura de algo que la gente no quería ver o conocer.” La cinta es una dura crítica contra la cultura de la celebridad, y por lo tanto mucha gente se sintió incomoda al verse reflejada en ella.

Todo esto se remarca un poco más considerando la ambigua naturaleza de la cinta, ya que vemos continuamente como las fantasías de Rupert comienzan a mezclarse con la realidad, sobretodo en el último acto de la cinta. Sin llegar a revelar mucho de la cinta, solo digamos que sea cual sea la resolución, no habla para nada bien del negocio del entretenimiento moderno.

Pero, hoy en dia esta cultura ha sido elevada a niveles insospechados. No solamente cualquier persona puede convertirse en una celebridad de la noche a la mañana (Tan solo hace unos meses nadie conocía a Billie Ellish, por ejemplo) si no que además gracias a las redes sociales tenemos un acceso completamente incomparable a la vida diaria de las celebridades en comparación con el siglo pasado.

Habiendo dicho esto, se ha vuelto mucho más común el poder mirar a un grupo de gente, a todos esos fanáticos obsesionados con sus celebridades favoritas y darse cuenta de lo enajenados que están, únicamente para caer en la ironía que nosotros muy probablemente somos iguales, únicamente hacia otras celebridades. El estar viendo a cada rato sobre algún fan que se metió a la casa de su YouTuber favorito, o que alguien logró hackear el correo de algún presentador de televisión hace que nos acostumbremos mas y mas a esta idea que hay un problema muy serio con esta obsesión con las celebridades.

La vida moderna es infinitamente más desquiciada y sorprendente en comparación con lo que era una historia bastante extraña y peculiar a principios de los 80’s, y es esto lo que ayuda a que los temas que trata esta película resuenen más fácil con una generación que puede acosar a sus celebridades favoritas con tan solo seguirles en Instagram.

En general, The King of Comedy es una cinta verdaderamente buena, y toda una recomendación para cualquier fanático de Scorsese y De Niro. Quizá el verla sea algo que requiera un compromiso, particularmente por el ritmo lento de la película, y tiene que quedar muy en claro que es más drama que una película de comedia. Sin embargo, es una de esas cintas que te dejará un gran impacto ya sea que te guste o no. En palabras del propio Rupert Pupkin: “Es mejor ser rey por un dia que tonto por toda la vida.”

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